FISURAS
El recurso, otra vez, de beber una cerveza fría.
El sol me deslumbra desde el cielo: sus rayos, blanco sobre blanco, arrebatan y abruman, queman. Intento zafarme del sopor recordando viejos propósitos. Vine hasta el sur para que algunas promesas se cumplieran. Llegué sin nada. Ya, el escepticismo me ha desbordado: en realidad no sé si se han cumplido.
Apuro la copa. Percibo en la atmósfera -humanizada por el soniquete de una radio- las formas premiosas de los atardeceres de domingo. La insustancialidad desmedida de lo inagotable. Llevo conmigo unos papeles en los que desgrano mi historia. Están sobre la mesa, junto a la copa de cristal, asépticos, indiferentes al hecho de ser la prueba incriminatoria de mi culpa. No me resulta fácil creer en sus palabras. Pero tampoco parece sencillo engañarle a la razón y eso es algo que solemos hacer a menudo sin necesidad y sin arrepentimiento. Ahora no se me ocurre nada que contarles.
Podría, tal vez, hablarles de la lluvia, o repetirles cosas de ella y de su piel de pétalos... haga lo que haga van a negarse a responder. Creo conocer sus motivos. Por las tardes, al final de cada verano, se recluyen en una celda de desasosiego de la que los domingos es casi imposible sacarlos. Aunque tal vez... si todos juntos declaráramos otra vez nuestro amor por las que no nos quisieron, le cambiáramos el color al mar o pobláramos los cielos de naves del espacio repletas de luces... tal vez... quizás, entonces, les apetecería acompañarme hasta la playa a ver ponerse el sol.
Las exigencias del destino -mis ganas de burlarlo- me han traído, hoy, a este pueblo que carece, casi, de un nombre. Estoy, sigo, solo. Y en la prosecución universal de las fotografías -anales de la tristeza- no soy otro que ese hombre, sentado junto a una copa con restos blancos de espuma, que se ríe con ganas. A nadie le cabría sospechar, viendo mi gesto, que las orillas de arena húmeda que pisan los bañistas, el sol herido cayendo a lascas sobre sus casas, las alas crujientes de las mariposas de agosto, están embadurnándome el alma de pena.
84 comentarios
hola bluff,
pasaré por aquí a ser engañada. por cierto, bonita palabra: clavadista.
beso
Hola d.m
Mi primera intención fue titular al blog "Fuera de Orbita", pero ya había otro que ya se llamaba así, y, por si acaso se repetía la historia, al final terminé decantándome por ponerle un nombre un tanto rebuscadillo, pero bueno...
Y -ya sabes- lo que no te guste o consideres fuera de lugar, a no cortarse un pelo, y a comentarlo.
Un abrazo, chamaca. Bluff
Hola, Bluff, enhorabuena: sabía desde hace tiempo que eras un candidato seguro a tener tu blog: se te veía venir. Y empiezas cumpliendo lo que prometes: mientes, bluff, ay! cómo mientes; ya en tu presentación cuando afirmas que "nada acerca mío _(mejor "nada acerca de mí": es más correcto, y parezco vanbrugh)_ tiene para mí verdadera importancia". Todo lo contrario, nadie es tan modesto; no sólo nada de lo que es humano te debe ser ajeno, y tú eres humano, sino que además, en realidad, sólo uno mismo es importante, como reza el refrán de que la caridad bien entendida...
Por otra parte, las tardes de domingo eran en mi infancia los momentos más tristes de la semana. Ya no; será que crecí
Un abrazo y gracias por tus buenos deseos hacia mí
Lansky
Primero de todo, darte las gracias por tus palabras (porque te las mereces).
Segundo, no nos espantes de los blogs a "Perpejo" que parece un tío bien majo y con un montón de cosas que aportar.
Dejo para el final tus comentarios a este cuaderno:
Justo. Has dado en la diana. Y yo también. Admitiendo que cumplo lo por mi prometido me tachas, a la vez, de ser un mentiroso.
¿Acaso existe mayor cumplido que ese para un cuentista?.
Sigue leyéndome. Soy mejor que Tizón. O por lo menos, así me lo ha asegurado mi jefe, ya sabes... el dueño de las ópticas.
Un abrazo para Lansky (y para todos)
Interesante post...
Hola, Bluff. Enhorabuena por tu blog, me parece estupendo tener otro sitio donde leerte - y de paso, siempre con tu permiso, donde escribirte, claro.
La tarde de los domingos es un buen test del estado de ánimo; puede ser víspera y puede ser agonía. Puede estar cargada de futuro y de esperanza, o de pasado y de nostalgia; de entusiasmo o de desaliento.
(En realidad depende fundamentalmente de algo tan prosaico como lo que vayas a hacer el Lunes)
Creo que la única forma recomendable de vivir esa tarde, y todas - la actitud a la que tengo la esperanza de ir llegando con los años - es descargarla de pasado y de futuro y reducirla a lo que debería ser para nosotros el tiempo, si fuéramos sabios: puro presente, libre tanto de la esperanza como del miedo, de la nostalgia como del remordimiento. Nos lo deseo de todo corazón.
Ah, y no nombres el Tizón en presencia del incendiario. (saludos, Lansky)
Un abrazo.
Amigo Vanbri (las prerrogativas de abrir un blog)
El placer es mío (obviously) por tenerte entre mis lectores.
Como mejor se pasan las desagradables tardes de domingo -siempre, siempre (o casi) se me antojan antipáticas al margen de lo que vayas a hacer el lunes (excepción única: cobrar un bote de "La Primitiva")- es oyendo el fútbol en la radio. Pero actualmente los comentaristas son tan sumamente horteras y hay tantísimo guiri en los equipos ¡qué da un perezón hacerlo!
Un abrazo, mi cuate!. Bluff.
Truman Capote contaba que una de sus pesadillas en la infancia era oir a su brutal padrastro afeitándose mientras cantaba "clavelitos". Luego dice que se reconcilió con esa tonada cuando se la oyó a mi bisabuela Conchita Supervía, la soprano catalana. Yo odio aún cantinela radiofónica del fútbol en las trades de domingo: desde mi infancia ese es el sonido más triste y depresivo que conozco. Lo que conozco es a ningún periodista deportivo que me recocilie con esa tristeza, como mi abuelísima y clavelitos. Ahora me gustan generalmente las tardes de domingo, pero con las variaciones Goldberg (¿Eh, Vanbrugh?) y sin carruseles deportivos.
Bluff, no tengo nada contra Perplejo, salvo que a menudo es muy pedante (vana e inoportuna erudición), no sé si él se da cuenta y eso siempre me ha sacado de quicio; por otra parte, supongo que comparto con él alguna cosa, como el gusto por la buena literatura. Pero atribuirme la capacidad de echarle de un foro es tan excesivo como absurdo, porque ni dispongo de se truculento poder ni pretendería, en caso de poseerlo, ejercerlo.
Hombre, Lansky, en algo teníamos que coincidir, además de en Richmal Crompton y en Bach: la voz de un comentarista deportivo narrando agónicamente partidos de futbol y cantando goles de equipos desconocidos y tirando a hostiles ha sido, también para mí, durante muchos años, el sonido mismo del desaliento vespertino dominical (que es una metáfora eficacísima del tedium vitae), y oirla, o sospecharla siquiera en algún aparato cercano, me sumía inmediatamente en un profundo desamparo de luz eléctrica sin pantalla, atardecer desértico tras una ventana sin visillos y tristeza gratuita e inmensa. Se me encoge el estómago solo de evocarlo. (Y estrangularía con gusto a los que prolongan interminablemente la "o" del "¡Goool!", o repiten histéricamente la palabreja dieciocho veces seguidas, o triplican todas las erres con que topan, o alteran absurdamente la prosodia natural castellana para enfatizar sus lamentables hallazgos"literarios: "el esférico", "el colegiado", "la formación pucelana"... esas cosas)
Ahora tengo una mujer y un hijo irremediablemente futboleros que lo escuchan - y, claro, me lo hacen escuchar -alegremente, sin que les provoque otra cosa que entusiasmos o iras simplemente deportivas, y me he acostumbrado. No solo lo ignoro la mayor parte del tiempo, sino que, cuando lo oigo, me resulta una especie de música de fondo hogareña y reconfortante.
Lo cual me vuelve a llevar a lo que te decía, Bluff: en el fondo, todo depende de lo que vayas a hacer el Lunes. (No es tan prosaico como parece: si la tarde del Domingo es la metáfora de la muerte acechante, que lo es, el Lunes que viene lo es de la vida que empieza de nuevo todos los días. En el fondo, pues, todo depende de cómo es tu vida, de cómo has decidido que sea.)
Caramba, qué cosas digo a veces, ustedes sabrán disculparme. Debe ser cosa de la mañana del Jueves...
Admiro tu tolerancia , vanbrugh, con esa mujer y ese hijo que te animan radiofónicamente las tardes de domingo. Sin negar sus seguros encantos (del nene y de tu pareja) yo, probablemente, ya les habría ahogado en la bañera, si es suficientemente grande, y si no, con las cortinas de la ducha, pero puede que no sepa lo que es el amor sin límites y sólo conozca el "toma y daca"
Yo te creía más partidario de la ametralladora o de la escopeta de cañón recortado. Y, para la vendetta doméstica, del cuchillo de cocina. Pero veo que el asesinato en La Habana alcanzó unos niveles de estilo muy apreciables. Mérito tuyo, sin duda.
El amor sin límites y el toma y daca no son necesariamente excluyentes entre sí, Lansky. Al contrario, están estrechamente unidos, al menos en mi experiencia.Seguro que también en la tuya, aunque te guste alardear de ferocidad.
Se me ocurre otra metáfora. Joseph Brodsky cuenta como en su infancia en la Unión Soviética todas las paredes estucadas de colegios, hospitales y otros edificios públicos o simplemente comunales tenían a la altura de los ojos de un niño de diez años una raya azul pintada, contínua, y sólo las cabañas de madera de los campesinos no la tenían. Y se me ocurre igualmente que en España esa unánime, tediosa y para mí odiosa raya azul es auditiva, no óptica: la monserga futbolera de cientos de miles de radios, incluidos algunos civilizados y presumiblemente cultos hogares, como el de vanbrugh
Hi!
Nadie es perfecto, Lansky. Como bien nos consta desde que Joe E. Brown se lo dijera a Jack Lemmon en "Con Faldas y a lo Loco".
¿La gente canta mientras se afeita? ¿Cual es la canción a la que recurren más a menudo si los lectores de este blog cuando les da por ponerse a canturrear algo para si?
Un abrazo a todos!. Bluff.
No se trata de buscar la perfección, Bluff, sino la convivencia. Si me ponen cerca carrusel deportivo, disparo.
Te acostumbraste mal en La Habana. Aquí esas cosas acarrean enojosas complicaciones penales, en conjunto y a la larga bastante más incómodas que la escucha ocasional de Javier Ares.
La paciencia es una virtud cómoda, si no otra cosa.
a tu pregunta, bluff: hardly wait (p.j. harvey), chelseahotel (leonard cohen), bet you look good (artic monkeys) y volando voy (camarón), dependiendo del estado de ánimo y de si voy conduciendo o estoy en casa.
besos y buen fin de semana
TOP "4" CANTURREOS. Acapulco Dreams.
4.- Volando voy (Camarón) / Walk out to winter (Aztec Camera)
3.- Bet You Look Good (Artirc Monkeys) / Wonderwall (Oasis)
2.- Chelseahotel (leonard cohen) / Neil Jung (TFC)
1.- Hardley Wait (P. J. Harvey) / Desafinado (Tom Jobim)
Es una atención de "D.M" y de "El Clavadista".
Llevo barba, Bluff, de modo que no puedo cantar al afeitarme por falta de ocasión. Canto en el coche, si voy solo y, fundamentalmente, silbo, siempre que no haya nadie cerca que me ruegue cortesmente silencio, o sea, siempre que no haya nadie cerca. En mi trabajo, casi incesantemente.
Canto, preferentemente:
- Cualquier canción de Los Chalchaleros o de Los Fronterizos, de las grabadas antes de 1970.
- Cualquier canción de G. Brassens que me sepa (entre un cuarenta y un cincuenta por ciento del total)
- Cualquier tango que en su día cantara Gardel, imitándole con sorprendente fortuna (la causa exacta de la sorpresa varía con la sensibilidad del oyente)
- Silbo con envidiables afinación y soltura numerosos fragmentos de música clásica, con preferencia por Bach el viejo, Schubert y Domenico Scarlatti. También frecuento la práctica totalidad de los Beatles.
Bueno, ya está dicho. No creo que nunca nos perdone del todo, a tí y a mí, el ejercicio de impudicia a que me acabas de inducir.
Ah, lo olvidaba. Incurro, por épocas, en Violeta Parra y en la música andina, marcadamente los Calchakis y, si siento nostalgia de mi adolescencia - lo que procuro evitar - Inti Illimani y similares. En materia nacional, domino a Aute, lluis llach y - muy recomendables - Vainica Doble.
De perdidos, al río.
Yo toco el saxo (tenor) y eso me libra de otras formas de contaminación acústica más pedestres, como silbar. Y no lo toco en la ducha ni afeitándome. Nunca toco a Charly Parker (eso sería como intentar enmendar la Creación en tres días) ni nada de la época del bebop, sino cosas del Duke (él al piano, yo al saxo), de Goodman (él al clarinete, yo, etc.), de Dexter Gordon, de Amstrong (él...) y del cantante sin dientes y tropmpetista y boca partida, el gran...
...Chet Baker (Especialmente cualquiera de los cortes de The Route, con Art Peeper)
vanbrugh, ¿qué tal te salen al silbo las variaciones goldberg a dos claves (p. ej.-la 13)? ¿Y las arias del principio y el final?¿Y la marcha militar de schubert?
no veo causa-efecto alguno, lansky, entre tocar el saxo tenor y no silbar. no silbarás porque no te apetece,no te sale bien o no tienes costumbre, pero no porque tengas la boquilla de un saxo tenor dentro de tu enorme bocaza de ganster...a veces dices unas capulleces que flipo.
Te seré sincero, Lansky: llegado el caso, las silbo, faltaría más, pero no son de las de más efecto. El clave es que se presta poco, salvo en los movimientos rápidos. (Scarlatti es un auténtico reto). Por eso me queda mucho mejor la 14, sin ir más lejos, que la 13 o las arias. Hago lo que puedo...
Para silbar quedan mejor el violín, la flauta y el óboe, por ejemplo. Ahí tengo verdaderas pièces de résistance. Hay un concierto para flautino in eco lontano, de Vivaldi, que no es porque yo lo diga, pero... vamos...
Lo de Schubert se puede silbar, desde luego, pero esa en concreto queda mejor haciendo "chunda, tachunda...", que evoca con más propiedad el brío épico y militar. Ahora bien, el quinteto " La Trucha" tiene un pasaje rápido de piano, una variación sobre el tema del segundo movimiento, me parece, que no me extrañaría nada que fuera una transcripción y hubiera sido compuesta, originalmente, para silbido barítono. He de investigarlo.
d.m., cielo, simploncilla mía, quien puede sacar sonido con un saxo no hace gilipolleces. Es como quien puede follar con una diva: no persigue a las matronas.
vanbrugh, veo confirmados mis peores temores. Ahora entiendo que tus allegados pongan el carrusel deportivo.
Creía haber dejado claro que lo mío es esencialmente un vicio solitario. Puro onanismo.
a mí me parece que, más bien, es como renunciar a hacerte pajas porque ya puedes follar con alguien. mis hermanos y yo también tocamos instrumentos y ello no nos impide ir por ahí cantando y silbando, todo lo contrario. te estás acostumbrando, lansky, a que todo el mundo te la chupe y no se te puede piar sin recibir... reduce un poco, tesoro.
Mira por donde venimos a coincidir en la metáfora, d.m. ¿Habrá alguna relación subterránea entre la masturbación y el tarareo?
No te esfuerces, es evidente que el que no silba es porque no puede, con o sin saxo. Y que nuestro amigo no "se está acostumbrando a", sino que, probablemente, nació ya convencido de su derecho natural a. No merece la pena discutírselo, con no dárselo...
queridos polluelos míos (tu, vanbrugh, con todo el plumón , ya que no te afeitas; tú, d.m., tesoro que tocas instrumentos, uhmmm), me habeis dejado anonadado. En dos palabras: im presionante.
"quicontre détruit un préjugé, un seul préjugé, es un bienfaiteur du genre humaine" (especialmente para tí, vanbrugh, que tarareas a Brassens)
Quiconque, Lansky, quiconque. La ortografía francesa tampoco entra en la bula en tanto no firme el Convenio con la Embajada que tengo encima de la mesa.
Pero el sentido último de tu cita, si es que lo es, se me escapa. ¿Qué prejuicio, exactamente, te estás jactando ahora de haber destruido? No es que dude de la enorme deuda que el género humano tiene ya contraida contigo, pero sí me interesa poder desglosarla en servicios concretos. Para cuando te encargue la lápida, sabes.
te cuelas, vanmbrugh, se admiten las dos, pero Chamfort lo escribe así, a la antigua.
prejuicios destruidos o seriamente dañados:
contra el onaanismo
contra el silbo culto
contra la contra y contra la lógica difusa que propugna que si dos y dos son conco, yo soy el papa
¿eso era un halago, oh mamá gallina?
Me obligas a hacer vano alarde de erudición, pero es que los pegotes hay que trabajárselos más. Chamfort, si no me equivoco, es de la segunda mitad del XVIII. Y ya el Thresor de la Langue Française, de Nicot, publicado en 1606, recoge "quiconque" y no hace la menor mención de ningún "quicontre", lo mismo que las sucesivas ediciones del Dictionnaire de l'Académie Française, empezando por la de 1694, bastante anterior al nacimiento de nuestro héroe. Por otra parte no se trata más que de una adaptación al francés, renacentista y culta, del latín quicunque, y, por proclives que sean nuestros vecinos a deformar todo lo que pillan ("hay algo profundamente equivocado en una lengua que transforma aqua en eau", como bien dijo un sabio más contemporáneo, aunque este, claro británico) no es concebible que para ir de quicunque a quiconque hayan pasado nunca por quicontre, y menos aún que ese paso no haya dejado rastro en diccionario alguno. Permíteme dudar, pues, de la exactitud de tu cita.
¿Tanto trabajo te cuesta reconocer un simple fallo, que hasta podría ser de dedos? ¡Si hasta caerías más simpático!
apostaría a que no lo reconoce, vanbrugh...
un besillo a ambos
No apuesto, no.
Un besazo (solo a d.m., claro. Me caes muy bien, Lansky, pero todo tiene un límite)
Rectifico error en mi anterior pedantería: "Quiconque" no es adquisición renacentista. Se registran ya en el S. XII las formas "kikiunkes" y ki unches". De ahí se pasa a "quiconques" en el XIII, y en el XIV ya se dice "quiconque" en singular y en plural, con esporádicos restos de algún "quiconques" plural, a cargo de algún despistado. Ni rastro de "quicontre" en nueve siglos y pico de lengua francesa. De veras que lo siento, pero es que ni uno.
me gusta que te pongas a estudiar, vanbrugh, y que te incite yo, pues lo necesitas dada tu manía de corregir a los demás. La cita de Chanfort está transcrita sin mis habituales y apresurados errores de un viejo libro de aforismos del susodicho, puede, por tanto, que haya copiado una errata o un error de imprenta, pero 1) Lo dudo, 2) Mi amigo Bernard, más fiable que tú para esta cuestión, dice que está bien 3) En cualquier caso, me la suda totalmente.
d.m. : tus presunciones sobre mis futuras reacciones también me la sudan totalmente.
No te enfades, hombre. Si equivocarse no es tan grave.
Presenta mis respetos a tu amigo Bernard.
Tu no me enfadas; de hecho ni me inmuto
y tienes razón, equivocarse no es tan grave (es una forma de aprender: por prueba y error), pero, de un lado, sigue estando por ver que me haya equivocado, y de otro, lo que si es más grave es la manía de corregir a los otros (no a uno mismo). De modo que equivocarse no es tan grave y hasta puede ser una ventaja, pero corregir, en cambio, sí que puede ser grave: denota un síndrome de Supremo Corrector, de ahí a Inqusidor, etc., así que tu, que vas de bueno, deberías meditarlo.
por supuesto que te la suda, lansky. de otra forma, no te la sudaría y tendrías que mostrar un poco de sentido del humor
d.m., hoy tienes la prosodia de una niña de pecho; esto es, de una niña (aún) sin pecho
"Sigue estando por ver que me haya equivocado". Eres fantástico, querido Lansky. Te ha faltado añadir "alguna vez".
La penetración psicológica te alcanza para diagnosticarme que voy de bueno (hasta ahí es fácil, se me nota mucho), pero no para darte cuenta de que mi afán corrector es perfectamente coherente con el síndrome diagnosticado. No hay ninguna contradicción: corrijo porque soy bueno, deseo sacar a los otros de su error y hacerles partícipes de mi sabiduría. El síndrome que padezco incluye, claro está, la humildad; ¿cómo podría aspirar a ser bueno sin ella? Así que, contra lo que crees, yo mismo soy el primer objeto de mi actividad redentora. Me corrijo frecuentemente, varias veces al día. Eso sí, siempre en la intimidad, igual que silbo. De hecho, normalmente silbo mientras me corrijo. Como no me afeito... Y la humildad me impide también ser Supremo. Nada de eso, un simple corrector más. Ni Inquisidor. El castigo del culpable no forma parte de mis designios. Como Yahvé, deseo la conversión del pecador, no su muerte.
Ya ves que no solo me incitas al estudio, también al autoexamen y a la reflexión. Eres una buena influencia para mi, Lansky. Para todos nosotros.
Ea, ¿contento?
además de eso, tengo la piel suave del más tierno de los bebés.
pero qué mal me tratas con lo que a mí me gustas
Un lápsus, tal vez, Ah!, un error (!!!???). Donde puse "prosodia", quise decir "sintaxis", aunque...,también.
donde puse "prosodia", quería decir "sintaxis". ¡Otro error!
Ser bueno no es malo, valga la paradoja, vanbrugh. Lo sé desde aquella frase tan hermosa de Machado, "soy, en el buen sentido de la palabra, "bueno"""¿Eres tu bueno en el buen sentido de la palabra? No lo sé ni lo pretendo. Lo que sí sé es que "ir de bueno" me repatea, cosa que no parece pasarte a tí. No sé si soy una buena influencia para tí; habré de creerte, una vez más. En cambio, tu no eres una influencia para mí, ni buena ni mala, salvo en su acepción inglesa. O todo lo más una incitación, aunque yo me muevo como el Cosmos de Galileo: solo.
d.m. No es un alarde; de hecho, es casi un "hándicap" para un tiarrón como yo: tengo la piel más suave que la de cualquiera de las mujeres con las que he estado; a algunas eso las encantaba, a otras las resultaba extrano, y a alguna hasta le jodía. Estoy seguro, por tanto, que tengo la piel más suave y de bebé que tú, pero si quieres las comparamos, aunque...mejor no, n´est pas?
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